domingo, 28 de septiembre de 2014

De epigrafía benaventana (III) - El patio de la Casa de Cultura de la Encomienda

Aspecto de la fachada trasera de la Casa de la Cultura de la Encomienda
El patio de las antiguas Escuelas de niños de la Encomieda, hoy Casa de Cultura, es un espacio poco conocido del callejero benaventano, pues no es directamente accesible desde el exterior. Desde él se puede contemplar una panorámica muy interesante de la fachada trasera del edificio, obra en ladrillo del arquitecto Segundo Viloria.
Pegado al muro interior del recinto existe una especie de cobertizo, de fábrica moderna, donde se han ido recogiendo lápidas y restos constructivos de procedencia diversa. Varias de estas piezas parecen ser las mismas que estuvieron expuestas a la intemperie durante años en los jardines de la Mota.
Este improvisado lapidario fue visitado por quien escribe esta líneas en el año 2010. Las piezas se encontraban entonces totalmente desordenadas, apiladas unas encima de otras, rotas la mayoría en incierto número de pedazos y con un lamentable aspecto que ofendía la sensibilidad del espectador. Parecían estar suplicando una nueva oportunidad y un digno destino, más acorde con la nobleza de su origen.
De entre las piezas inspeccionadas solamente pude reconocer y fotografiar aquellas que estaban en la primera línea del cobertizo. Las menos accesibles requerirían mover todo el conjunto y seguramente limpiarlas previamente. Ignoro si alguno de los epígrafes que ahora se transcriben incompletos pudieran completarse con otros fragmentos aquí existentes. 
Cobertizo convertido en lapidario (estado en 2010)
El primer epígrafe es una losa cuadrada incompleta que conserva siete líneas de texto y sus márgenes originales en el ángulo superior derecho. Fue grabado con capitales de buena factura y se corresponde con una lauda sepulcral. Una moldura cuadrada delimitaba su campo epigráfico. Su transcripción parcial es la siguiente:

...[SEPVUL]TVRA ES DEL ... O
... CARDEÑOSA ME
... LLA Y DE Dª MARIA
[A] ... DEZA SV MVGER
... ON CINQVUENTA
... COFRADIA DE NV
[ESTRA SEÑORA] DEL ROSARIO P
Epígrafe nº 1
La alusión a la Cofradía del Rosario apunta al desaparecido monasterio de Santo Domingo de Benavente como la procedencia más probable de esta pieza. La Cofradía de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso, o del Nombre de Dios, fue fundada, en efecto, en el convento de Santo Domingo y allí existía una capilla y camarín, donde fueron enterrados varios de sus cofrades. Según precisa Ledo del Pozo, fue también conocida vulgarmente como "Cofradía de los Juramentos". Esta institución "mantenía a sus expensas, doce ancianos de la villa en un local situado al efecto, que era la casa, donde actualmente está el tinte de Sepulcro. En 1512 Bernardo Alonso y Gonzalo de Frías, Alcaldes, Alonso de Rojas, Mayordomo y Juan de Mayorga, Escribano de ella trataron de deshacer los restos de noventa libras de cera que habían labrado en el Agosto del año anterior para fabricar nuevas velas y cirios para la festividad del Rosario, que celebraba la Cofradía en la Octava de la Asunción de Nuestra Señora; pero por un prodigio especial hallaron que los pequeños pedazos, que habían quedado de las velas y cirios que habían servido en las festividades del año, apenas habían pedido tres o cuatro libras de cera y reconociendo en esta maravilla, cuan acepta era a Dios esta cofradía".
El segundo epígrafe es una losa alargada que presenta la moldura en su margen derecho y de manera parcial. Es también, como el anterior, una lauda sepulcral procedente probablemente del monasterio de Santo Domingo. Se conservan 12 líneas grabadas en capitales. La reconstrucción de su texto resulta muy dificultosa al faltar los nombres de los propietarios del sepulcro. Su lectura incompleta es la siguiente:

... [SEPULTU]RA ES DE
... OZ Y DE H
... REZ SV MV
[GER Y S]VS HIJOS Y
[SVCESORES] ... ENTES DI
... LLA AR STE
... O 200 REA
[LES] ... RONDOSO
... CHO CON
NODIA DE
... SOLA ELO
... SANCTO D
[OMINGO] ...
Epígrafe nº 2
El tercer epígrafe es un pequeño fragmento pizarroso de forma irregular. Varias de las letras son ilegibles pues se han desprendido lascas de la pieza original. Solamente muestra su margen en lado derecho. El texto conservado es tan pequeño que muy pocos datos se deducen de la naturaleza de la inscripción. Apenas un apellido y una fecha se atisban en las cinco líneas.
.. ACE ...
... CALVO ...
... SA ... FA ... LE
... 3 DE MAYO
... SA
...03...
Epígrafe nº 3

martes, 2 de septiembre de 2014

De epigrafía benaventana (II) - La portada meridional de San Juan del Mercado

Portada meridional de San Juan del Mercado
Como el resto de parroquias benaventanas, la iglesia de San Juan del Mercado contó desde la Edad Media con su espacio dedicado a los enterramientos. Según fuera el rango social del difunto así era la calidad y exclusividad de su sepulcro. Las familias más adineradas disfrutaron de monumentos funerarios privilegiados en el interior del templo, siempre en zonas próximas al altar. Otros personajes, también relevantes, mandaron construir arcosolios, tanto fuera como dentro del templo. Los más antiguos se conservan en los muros de la fachada sur y occidental. Para el resto de los parroquianos, la inmensa mayoría sin duda, su última morada se limitaba a una modesta tumba en el recinto exterior de la iglesia. Este es precisamente el significado originario de la palabra Acoemeterium@, el espacio cercado perteneciente a las iglesias y ermitas destinado a enterrar cadáveres. Es por ello que los muros exteriores de San Juan del Mercado, en su parte más baja, están hoy repletos de cruces y grafitos que servirían para identificar y localizar algunas de estas tumbas.
Un caso particular es el epígrafe funerario que nos ocupa. Fue esculpido en la jamba izquierda de la puerta meridional, la más monumental y de mayor desarrollo iconográfico de los tres accesos románicos que conserva la iglesia.
El texto fue grabado una vez que las jambas de la portada estaban colocadas, y aprovechando la superficie lisa y cóncava de una de ellas. Ello significa que la sepultura se encontraría originalmente a los pies del epígrafe, tal vez junto al umbral de la puerta.
No debe extrañarnos que el protagonista de nuestro epígrafe se quisiera enterrar ante la puerta de entrada a la iglesia, pues esto es algo bien conocido en las prácticas funerarias medievales. El abad Domingo Manso fue enterrado en el siglo XI ante la puerta de los monjes en Santo Domingo de Silos, y por la misma época el abada Sabarico, elegía sepultura  junto al acceso meridional de San Miguel de Escalada, con la clara intención de que los monjes lo tuvieran presente al entrar en el templo. También se nos informa que el mismo fue el responsable de la construcción de este arco
Un caso similar encontramos en la iglesia berciana de Santiago de Peñalba, donde las recientes excavaciones localizaron una sepultura de cista en el umbral de la puerta norte. El enterramiento debe corresponderse con el epígrafe del abad de origen francés Esteban (1103-1132), que se sitúa en la jamba izquierda de dicha puerta.
Nuestra inscripción se desarrolla en once líneas. El grabador tuvo que adaptarse a las particulares dimensiones de la jamba. Por ello inserta muy pocas letras en cada línea y el epígrafe resulta alargado. El bloque de la jamba mide 134 x 17 cms, mientras la caja del texto mide 46 x 16cms. La factura de la grafía es buena, aunque se aprecia una pérdida gradual de la calidad y precisión de la misma en las últimas líneas. Se inicia con una invocación latina y continúa en lengua romance. Para Gómez Moreno se trata de un testimonio Aprecioso como monumento vetusto del habla leonesa@. En cualquier caso, estamos ante el primer texto popular en lengua romance conservado en Benavente.

I NOMIN
E PATRIS A
M AQESTA
SEPVLTV
RA MANDO
FAZER G
IRAL AIME
E POR NYL
OME NO
SER TOLI
DO
Una vez resueltas las abreviaturas el texto queda de la siguiente manera:

I(n) nomine Patris, am(en). Aqesta sepultura mando fazer Giral Aime e por nyl ome no ser tolido.

Su traducción sería la siguiente:

En el nombre del Padre, amén. Esta sepultura la mandó hacer Giral Aime y no sea removido por ningún hombre.

Las variantes de la lectura son poco significativas (Manuel Gómez Moreno, Elena Hidalgo Muñoz, Luis Grau, Máximo Gutiérrez Álvarez, etc.). Solamente el apellido del difunto ha generado algún debate (AISNE según la lectura de Elena Hidalgo Muñoz y Vidal Aguado Seisdedos). Pero parece que la transcripción que hizo Gómez Moreno, su primer editor, sigue siendo válida en lo esencial. La "M" de "AIME" es equivalente en su factura a la "M" de la palabra abreviada "AMEN". Si leyésemos "AISNE", tendríamos que admitir una "S" sin paralelos en su ductus, y una ligadura que no hay en ninguna otra parte del texto.
Otra cosa es la identidad del personaje y la cronología propuesta a la inscripción. Para Gómez Moreno su factura es coetánea a la misma portada románica meridional. Pero Máximo Gutiérrez Álvarez asigna el epígrafe a finales del siglo XIII o principios del siglo XIV, datación demasiado tardía según nuestra apreciación.
Respecto a la identidad del personaje, parece claro que su nombre hay que relacionarlo con la numerosa e influyente comunidad franca existente en Benavente desde los mismos momentos de la repoblación por Fernando II.
El nombre genérico de Afrancos@ designa en realidad a todo el flujo de inmigrantes de origen ultrapirenaico, cualquiera que fuera su nación de procedencia, que se asentó en las villas y ciudades hispanas durante la plena Edad Media. Su frecuente mención en la documentación confirma su sólida implantación dentro del tejido social de la villa y también en las aldeas. Algunos de ellos llegaron a desempeñar magistraturas concejiles, otros tenían apreciables intereses patrimoniales, tanto en Benavente como en su alfoz.
José Ignacio Ruiz de la Peña, en un estudio publicado hace años, realizó un interesante seguimiento de la evolución de la población franca en la ciudad de Oviedo, constatando su implantación en todos los sectores de la vida urbana. Este autor cifra la proporción de francos a principios del siglo XIII en un 20 %, dato que nos parece orientativo.
En cuanto a Benavente, las menciones de francos son bastante frecuentes hasta la primera mitad del siglo XIII: En 1161 es Ajusticia@ de Malgrad Petro Arloth. En la carta de población de 1167, entre el grupo de pobladores designados por Fernando II, figuran el Magister Giraldo y Don Morant. En 1187 Raimundus del Poy, compra la villa de Escorriel al concejo de Benavente por 200 mrs. Entre los confirmantes del documento encontramos a Bernardus Lemouicensis y a su hermano Rubertus Leomouicensis . En 1192 documentamos a Giral Bel. En 1199 son alcaldes de Benavente Gascon y Sthephanus de Busiarac. En 1207 uno de los alcaldes de la villa es Iohannes Giraldi. En 1217 actúan como testigos de una donación Robertus de Cirol, Giraldus Chager, Giraldus de Valle y Giraldus de Ponte. En 1222 documentamos a Bernaldis Aldrac, frater de dompno Rinaldo, Martinus Giraldi presbiter y Petrus Angevini. El recuerdo del paso de esta población por Benavente quedó reflejado también en el callejero: la Rúa de los Francos.
Luis Grau propuso hace unos años al AMagister Giraldo@, uno de los veinte pobladores de Benavente en 1167, como posible AGiral Aime@. En una sugerente hipótesis llegó incluso a plantear que este Giraldo podría haber sido el artífice de la portada románica, luego enterrado al pie de su obra. El apellido de Giral: AAime@, sería ser una abreviatura de Aimar o Aimeric.
Como vemos, encontramos muchos antropónimos correspondientes a francos y varios de ellos son AGiral@ y AGiraldos@. El apellido de Giral: "Aime" evoca, en efecto, a un AEimar@AEymarus@AAimar@, "Aymarus", AAimeric@ o AEmerico@, tal vez el nombre de su padre, pues en esta época todavía los apellidos mantenían en muchos casos el antropónimo del progenitor. Los apellidos franceses "Aimee" y "Aimer" figuran en los tratados de heráldica, con representantes repartidos por varios territorios. En el mencionado documento de 1187 de la venta de Escorriel, junto a los hermanos Bernardus y Rubertus Leomouicensis, aparece un Eymarus Catus, que bien podría estar relacionado con nuestro personaje.
La parte final del texto de la inscripción revela una de las preocupaciones habituales del hombre medieval: preservar la memoria de su sepulcro y mantenerlo libre de usurpaciones y profanaciones. La reutilización de las sepulturas o simplemente su destrucción física, fueron prácticas comunes en la historia de las iglesias y sus cementerios. El espacio disponible era siempre limitado y de forma periódica era necesario reorganizarlo (las llamadas "mondas"), dando paso a los nuevos enterramientos. De ahí la expresión de advertencia "e por nyl ome no ser tolido". 
En el epitafio del presbítero Juan, de la capilla asturiana de San Zaornín de Puelles (Villavicosa), leemos una amenaza mucho más contundente: "Aquí descansa en paz el siervo de Dios Juan, presbítero; murió el día 24 de enero del año 969. El que se atreva a mover esta lápida y depositara aquí dentro otro cuerpo, sea condenado en el infierno con Judas el traidor".
El epígrafe funerario del abad Sabarico, en San Miguel de Escalada, fallecido el lunes 25 de octubre del año 1059, nos apercibe de que quien se atreva a sacarlo de este lugar "no tenga parte con Cristo".
Vista de la jamba izquierda en la puerta de entrada a la iglesia
Epígrafe funerario de Giral Aime
Detalle de la inscripción con el nombre de Giral Aime